miércoles, 9 de mayo de 2012

Ponte las pilas, ñaño

Idea & Diseño: Angel Maldonado Mendieta.
Año 2077 d.C., en Ecuador tanto hombres como mujeres han sido suplantados por versiones mejoradas que combinan sus partes vitales con mecanismos cibernéticos. La energía eléctrica y nuclear ha sido reemplazada por la energía solar: el mayor logro que la humanidad ha alcanzado. Solo algunos modelos de máquinas conservan los antiguos dispositivos de recarga ya que la mayoría han sido sustituidos por paneles fotovoltaicos. El nuevo lenguaje de comunicación no ha sufrido demasiados cambios: aún se mezclan términos tecnológicos con la jerga autóctona.

Ecuador en el futuro. (Imagen de Internet)
Al atardecer, después de finalizar la jornada de trabajo, los Ciborgs acuden a áreas destinadas para recargarse de energía. Proceso que suele tardar aproximadamente treinta minutos para cubrir los niveles requeridos para funcionar correctamente al día siguiente.   Los días nublados suelen ser un problema: el abastecimiento individual suele ser mínimo, e incluso escaso, y el almacenamiento de energía extra solo puede ser usado en casos de emergencia.

Estos días suelen ser la excusa estupenda para que los amigos queden en bares especializados en venta de bebidas energéticas y espirituosas. Además de charlar sobre los acontecimientos de sus vidas consumen pequeñas recargas adicionales que suelen pagarse a un alto precio. Entre estos locales de encuentros se halla el famoso “Cielo Liquido”, y al que acuden frecuentemente John y Arnold:

—Te comentaré Arnold, que Sara la Jefa de Planta me invitó a su departamento.

—Habla en serio, ñaño. ¡Te estás palanqueando el ascenso!

— ¡No, que vá!… Todo empezó con un guiño de ojos, luego una sonrisita, después un que linda que estas hoy. Ya sabes, un poco de labia y la tuve en el bote. Pero… no me vendría mal ganar algo más en mi sueldo, ya que ando justo de plata y siempre  a fin de mes llego chiro.

— ¿Y qué planes tiene ella para ti?

— ¡Yo que sé! Dijo que tendríamos una cena romántica, veríamos alguna película lacrimógena y después…

¡Ponte las pilas, ñaño!…  Tienes que responder bien a la hembrita. No hagas quedar mal a los hombres de la empresa. ¡Métele ñeque al asunto, Jhon!… y respóndele como se debe.

— Haré todo lo que esté  de mis partes. ¡Y va a disfrutar de lo lindo con este cuerpito morenazo!

Una llamada a su intercomunicador interrumpió las palabras de Jhon. Automáticamente se desplazó un micrófono conectado al dispositivo de la oreja derecha. Era Sara indicándole la hora y dirección exacta de la cita.

— Bueno Jhon, tengo que irme a cambiar y ponerme una buena cachina para impresionar a la hembrita.

— No te preocupes por mí, ñaño. Yo terminaré mi recarga energética y marcho para la caleta —un visor LED instalado en el antebrazo indicaba el nivel de energía— Y no olvides de lo que te dije, brother.

— Okey Arnold, nos vemos mañana y te cuento como fue el asunto.

— Bye, Jhon.

Después de pasar una velada magnífica: un cena suculenta a la luz de las velas, llorar con Titanic y escuchar música romántica; Sara pidió a Jhon que dentro de unos minutos la buscase en su dormitorio y que ella lo estaría esperando con una sorpresita.

Ella es una TX. (Imagen de Internet)
Jhon entró despacio a la habitación con su corazón artificial muy agitado. Ella se encontraba en la cama vestida con un camisón transparente: su estructura corporal estaba formada por aleaciones de metal relucientes con terminaciones de oro. Todas sus partes y dispositivos adaptados eran ergonómicamente perfectos. Cómo no iba a ser posible, si Sara en tu totalidad era un modelo TX, la perfección en Ciborgs. Jhon empezó a sufrir un sobrecalientamiento en su sistema con el solo hecho de observar los sensuales movimientos con los cuales ella lo incitaba a subir en su lecho. Los niveles de energía de Jhon empezaban a descender en picado, presa del pánico, se excusó y huyó hacia el baño.

— Alo Arnold… me oyes… Sara es una mujer sensacional y ha superado mis expectativas. Me pierde solo mirarla —llamó por su intercomunicador a su amigo, en desesperado auxilio.

— Habla en serio, ñaño.¿Así de perfecta es la mancita?.

— Si brother… y estoy tan excitado que mi nivel de energía a descendido… siento que desfallezco.

— Oiga, Brother… ¿Y yo no le dije que se ponga las pilas con esa pelada?

— Ya… pero todavía ni he empezado y ya me estoy descargando.

— Por eso mismo… no me sea pendejo. ¿No escucho o no entiendo cuando le dije que se ponga las pilas? Qué creyó que era una forma de hablar… se lo he dicho literalmente hablando, güebón. En estos casos siempre hay que recurrir al viejo compartimiento y llevar un paquete de pilas adicional.

— Y ahora que hago, Arnold… estoy perdiendo demasiado rápido la energía.

— Laca… Jhon…

— No entiendo brother, ahora también estoy perdiendo cobertura.

— Laca… la cagada, Jhon… se jodio… la cosa... no puedo ayu…

Caído antes de tiempo. (Imagen de Internet)
No hay nada más triste que observar como un Ciborg ha perdido toda su energía y ha quedado tumbado sobre el suelo mojado del baño de una TX que lo espera impaciente en su cama. Y en su brazo, un visor LED parpadeando con luz agónica el mensaje “Low Battery”. 

                                        FIN


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martes, 3 de abril de 2012

¡Simón... aquí se escucha de todo!

Idea & Diseño: Angel Maldonado Mendieta.


Llovían piedras y palos por doquier sobre Bolívar y Martín mientras corrían como locos. Esto no era nuevo para ellos. Siempre les tocaba huir de grupos radicales que estaban en contra de los reguetoneros. ¡Qué culpa tenían ellos de que no a todo el mundo le gustase el Reguetón! Aunque ellos sabían que muchos eran hipócritas y que han movido el esqueleto al ritmo de esta música de vez en cuando en alguna discoteca.

Como alma que lleva el diablo lograron sacar ventaja y en un zaguán oscuro entraron y se escondieron.

– Ese último piedrazo me pasó rozando por la oreja, Bolívar.


– ¡Ya te digo! Espero que esta sea la última vez que tengo que pegar la carrera… ¡Ser reguetonero no significa que sea un bicho raro! No le caemos bien ni a los rockeros ni a los salseros ni a nadie. No comprendo porque la gente no es más abierta a otros estilos musicales. ¡Para gustos hay colores! Tenemos nuestra propia manera de comportarnos y pueden sacarnos la madre las veces que quieran pero no cambiaremos. Es más creo que se deben respetar los gustos de cada quien –Bolívar respondió jadeante y un poco cabreado.


– Esta difícil la cosa, Bolívar… si solo al vernos las pintas que traemos ya nos andan señalando con el dedo y nos gritan esas estupideces como: “mira esos pelados con los pantalones cagados”, o aquella de “cuidadito con esos manes que tienen pinta de choros”


– No te preocupes más Martín, compondré un reguetón cuya letra unifique en una sola canción todos los estilos. Para que de una vez comprendan que todos los gustos musicales pueden convivir. ¡Será nuestra protesta contra el maltrato al reguetonero!


– ¡Simón!... así de una vez por todas acabará este martirio y nos mirarán con más respeto –Martín respondió aprobando la idea de Bolívar.

En menos de lo que canta un gallo, buscando en Google, improvisando, y cambiando la letra de una canción que apareció en una página web, crearon la canción que sin duda haría pensar a todos. Unir a todo un pueblo era el sueño de muchos pero no llegaron a realizarlo. Ellos tenían mucha fe y estaban convencidos de que podrían hacerlo y así ganarse un sitio en el barrio. Organizaron un concierto gratuito en el Parque Central y para obligar a ir a la gente regalaban sanduchitos de atún y un vasito de fresco solo. La convocatoria había logrado el resultado esperado: full gente. Y sin más preámbulo Bolívar empezó rimando a todo pulmón y como siempre no podía faltar su brother Martín haciendo beatbox. Esta es la letra de su canción:

Bailando reguetón. (Imagen de Internet)
(1)AQUI DE ESCUCHA DE TODO, CHUCHA.

Soy reguetonero y me jodieron,
soy todo el desecho de lo que no escucharon.

Un cholo escondido en la esquina,
mi duro pellejo aguanta cualquier insultante rima.

Soy un poco conchudo,
tu mano no hace daño a mi cara, forzudo

Me avivaron de una patada en el ano,
son tiempos de unificación de gustos, mi hermano.

Con la salsa y los merengues de las orquestas
agarras mejor a las hembritas en las fiestas.

El rock se siente en carne viva,
Aunque mosheando te hagan tragar saliva.

La música más bonita de mi pueblo,
los pasillos que me ha hecho escuchar a la fuerza, el abuelo.

Escuchando música rockolera dan ganas de cortarse las venas,
Y con guanchaca o punta nos quitamos las penas.

Con la cumbia baila la chola, la rubia y la morena
Y hasta los borrachitos la bailan cuando suena.

Soy otro ritmo latino, para ciertos gustos demasiado erótico,
baila reggaetón doblando las piernas en perreo estrambótico.

Tú no puedes escuchar solo rock.
Tú no puedes escuchar solo salsa.
Tú no puedes escuchar solo cumbia.
Tú no puedes escuchar solo pop.
Tú no puedes escuchar solo merengue.
Tú no puedes escuchar solo cachullapi.
Tú no puedes escuchar solo rockolera.
Tú no puedes escuchar solo pasillos.
Tú no puedes escuchar solo reguetón.

(Vamos bailando, vamos saltando, vamos cantando)
Aquí se escucha de todo, chucha.
(Vamos bailando, vamos saltando, vamos cantando)
Y yo canto esto porque se escucha.

Aquí escuchamos lo que nos dé la gana
¡Que viva la música latinoaméricana!

Pegándole al guambra. (Imagen de Internet)
Bolívar logró que todos los grupos con diferentes gustos musicales se dieran cuenta que pueden convivir en un mismo lugar. Su música les llegó hasta el alma. La gente empezó a abrazarse aceptándose cada uno como era: al salsero no le importó que el rockero al abrazarlo le rompiera su camisa de seda con sus muñequeras con púas, y a quienes les gustaban los Pasillos dejaran a un lado su botella de trago para abrazar y de paso agarrarle las nalgas a las cumbiamberas. Y así entre abrazo y abrazo aceptaron a los reguetoneros y su música dentro de este gran ramillete musical donde cada quien fue aceptado tal cual.

… Pero igual que siempre, después del concierto, le volvieron a sacar la puta al Bolívar porque ¡cantaba horrible, el guambra!

(1) Con el perdón de Calle 13 se ha cambiado la letra para “hacer la gracia” a una canción que ha recibido varios premios Grammy. Realmente “Latinoamérica” es una de las canciones más representativas de nuestra tierra y nuestra gente.

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